Ha nacido una estrella.
"Jajaja, me ha venido a la cabeza ese título después de leer todos y cada uno de los escritos.
Desde
un inicio subiendo peldaños de una escalera hasta los últimos donde
entiendo que hay momentos que hay que quebrarse para volver a componerse
con más firmeza y entereza.
Todo un camino guiada, conducida y
cuidada por Mi Señor. Aunque en algún momento llegué a pensar que me
soltaba de la mano y eso me provoca angustia, dolor, impotencia y
deseos de estar toda una noche explicando, preguntando e intentando
entender el porqué. Aparece de nuevo el sentimiento de arrepentimiento,
de disculpa que genera un posterior aprendizaje.
Últimamente no he hecho otra cosa que conocer el verdadero significado de la palabra pertenecer, tan grande y tan vertiginoso.
Dejar
de pensar en mí propio placer, saber que mi placer está en satisfacer
el suyo. Cuando, donde y como quiera. Sin cuestionarme nada, ni marear
la perdiz y por supuesto sin intentar negociar (algo que aprendí pronto).
Además de volver a dar un giro a todo los huracanes que llevo
dentro, sintiéndome cada día más madura. Dejo a un lado lo superficial y
carente de importancia, y me quedo con lo profundo, duradero.
Cierto
que hay mucho indigno (como Él los llama) que hacen que este mundo
parezca una telenovela. Lecturas poco recomendables cuando alguien se
está iniciando. Personajes que hoy carecen de sentido para mí.
He
cometido algunos errores, causa de mi inexperiencia y carácter, entre
ellos, el no expresar lo que siento cuando algo me desencaja, creando un
vacío provocado por la sensación de decepción conmigo misma.
Cada vez más segura, más obediente, más sumisa, más zorra... Más excitada, más húmeda.
Sé
que Mi Señor sólo me muestra, con cuentagotas, lo que quiere que sepa. A
veces echo de menos que se abra más a mi, porque conocer sus pensamientos
me reafirma.
He aprendido a esperar que me reclame, aunque hay
momentos que desearía pasar las horas contándole cosas y hablando, preguntando sobre temas pasajeros, pero él decide, exige y dispone.
"Mi sumisa, Mía, Absolutamente mía" que más se puede pedir, si me hace rozar el cielo."
Es lo mejor que hice, lo más alto que he llegué. La convergencia de toda mi capacidad, experiencia, aprendizaje, impulso, saber hacer, sobre la materia virgen más capaz que pude alcanzar. No es que después ya no quede nada, claro que no. Aunque no creo que vuelva a rozar el cielo. Pues yo llegué a hacerlo también.
25/3/2019