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domingo, 26 de noviembre de 2023

Supernova (Universo consumido)

 

"Por eso, al recorrer con el dorso de las uñas el interior de tus brazos, abres más las piernas y dejas caer la cabeza invitándome involuntariamente a que lo ponga de nuevo derecho, asiéndote el pelo, y dejando tensa firme la piel del cuello, expuesta, vulnerable.

El aroma del deseo, de la mente pervertida, curiosa, incitante, dispuesta. Inunda la estancia, sin haber llegado a tocarte, apenas rozarte.

Esos labios deliciosos acarician tus lóbulos, oyes la respiración, esperas un sonido que te dirija, te lleve. No hay obligación, pero tampoco voluntad. Empiezas a notar que no necesitas dejarte, vas, y más aún al sentir el suave mordisco donde antes había caricia.

Anticipas, tensa, algo. Un contacto, una palabra, una indicación. El pelo tirante, la piel erizada, las piernas abiertas, la ropa empapada.....

.......y privada de la visión, el tacto, el oído, el olfato....se disparan. Y cuando lo que parece el envés de la mano dibuja tus labios abres la boca, queriendo saborear ya algo de ese intruso que amenaza con invadirte, entera."

Después, un clímax que pareció infinito, pero que apenas explotaba al tragarse de golpe toda la energía que engendró. Deja una bella espiral, y los trazos de una húmeda y aromática intensidad.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Círculo cerrado

Me dijo que es feliz. Que está enamorada. Que le contó todo lo que hizo, todo lo que ha pasado. Que casi se le va la vida en ello. Y ahora se siente por fin feliz. Tanta dulzura por fin tiene el canal adecuado para darse entera y recibir el cariño que nunca pedía y tanto deseaba. Y ahora lo tiene, ya es suyo. Tuvo y tiene el valor de darse, de explorarse, descarnadamente, pero siempre tan dulce que no parece que haga lo que esta haciendo, que de todo lo que está entregando. Porque siempre se dio absolutamente, sin reservas. Y hasta ahora, nadie mereció tanto.

Es feliz, está enamorada, y él de ella. Sin cuerdas, ni látigos, ni cera, ni cadenas, ni vendas, ni cuero ni nada similar. Y sin embargo, está más entregada que nunca. Nadie lo supo ver. Y que no mire atrás. Ya no le hace falta.

Me alegro tanto por ella. Tanto, que espero que le dure la vida entera. Una dulce y entregada vida entera.

jueves, 26 de enero de 2012

Círculos que se cierran

Comenzamos juntos. Hace ya mucho de eso. O no tanto. Yo fui su primer contacto buscado con el mundo sadomasoquista. Y ella fue la primera que me hizo experimentar una sensación de dominio. El encuentro fue casual, o no tanto. El perfil original de Amotormento siempre fue un imán para ciertos caracteres, y tenía la virtud de alejar a elementos pasados de rosca, de vuelta de todo. Y por el contrario, solía atraer a espíritus curiosos. No supe entonces que era. Antes había jugado virtualemente, comenzaba con contactos reales....pero fuera de las imágenes o iconos que tenía en mente como parte las fantasías que se generaban en mi cabeza y que eran (y son) ciertamente estimulantes, no sabía nada, ni nadie me había llevado a sentir algo especial con ello. Tenía la idea de que lo que yo quería consistía en realizar un conjunto de prácticas concretas, pero tras dar los primeros azotes, ya iba viendo que no era realmente así.

Y con ella comencé a sentir. Y ella conmigo. Tuve las primeras nociones (absolutamente inconscientes entonces) de la forma que toman la sumisión, la entrega. De un modo intuitivo, sin casi conciencia racional, a pesar de mis esfuerzos por tratar de sistematizarlo todo. Ibamos hablando, poco a poco, y entrando en jurisdicción.
Temores que se superan, sensaciones que se descubren, sorpresas agradables, aspectos de uno que quizá no se quieran ver......comenzó a aparecer ese algo diferente, que distigue a la relación tan especial que ambos buscábamos de cualquier otra. Con sentimientos que parecen en ocasiones ya vividos, pero que el entorno que los genera y el cómo se producen les da un tinte diferente. Esencial, sutil y radicalmente diferente.
Aquel comienzo duró poco. Entre su recien descubierta ansia (que no supe modular), mi inexperiencia y la distancia, tuvo un final prematuro. Pero sento las bases para ambos, que marcarían nuestra experiencia, tanto separada como en común. Porque nos volvimos a encontrar, naturalmente. Y queda esa intimidad esencialmente compartida que hace que con dos palabras baste para saber como está el otro. O una mirada, cuando hay ocasión.