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jueves, 4 de septiembre de 2014

Picotazos (mosquitos, cera y la abeja Maya)

De como una jornada en la estepa castellana puede incluir los elementos más dispares, y a la vez con un nexo en común


Y de la loción que se usa para suavizar esos picores campestres. Un remedio ancestral de probada eficacia.


Y a la pequeña abeja la llamaron...Maya, claro.

jueves, 6 de septiembre de 2012

En el mismo lugar y con la misma gente

¿No hay una canción que dice: en el mismo lugar y con la misma gente?

El martes me llegó un mensaje con esa pregunta. Hacía mucho que no sabía nada del remitente. Tras una conversación telefónica meses atrás, cesó todo contacto. Y pasado el tiempo, me dio mucha alegría recibirlo.

Pero tras el momento inicial, otras sentimientos afloraron. Me dejó cuatro o cinco líneas, pero contenían lo suficiente como para hacerme pensar. Volvieron a mi mente las sensaciones de aquella charla, que sentí verdaderamente como la última; aunque no quería creerlo, supe que sería muy probable que así fuera. Y eché la vista atrás..... con perspectiva, las cosas cambian, o mejor dicho, se aprecian aspectos que antes no captaba.

Me vi a mi mismo en ese periodo, y tiempo atrás.......y volví a leer conversaciones, charlas, correos que ciertos entornos guardan de un modo más impúdico que enciclopédico. Y me puse a seleccionar, eliminar....pero la visión del personaje que lo protagoniza durante todos estos años siguió ahí. No lo puedo borrar. Y en esos instantes tenía unas inmensas ganas de hacerlo.

El repaso a Mr Al y sus satélites me llevo a otra de esas páginas en las que tengo presencia desde hace años y ahora apenas uso. Y sorprendentemente, tenía un mensaje allí también. Bello y emotivo. Tanto que me deja sin palabras. Tanto como para cambiar la percepción de esa mirada atrás. No, el personaje no puede ser tan malo si es capaz de motivar a alguien para que le escriba esas líneas. Unas líneas que no puedo responder, ni siquiera agredecer, sin temor a mancharlas.

No se si existe esa canción. No he querido buscarla. Lo que sí existe es ese yo que de nuevo me llena de dudas. No es tan malo, ni tampoco tan estupendo. Simplemente es. No sé por cuanto tiempo, pero es.

martes, 15 de septiembre de 2009

lulú, primer encuentro

Ese era entonces su nombre de guerra. Establecimos contacto en una conocida página orientada al bdsm. Entre Cervantes y Sor Juana Inés de la Cruz fuimos aumentando la confianza. La atracción fue mútua, creo que desde el primer instante. Y pese a que yo abarcaba entonces más de lo que podía sostener (aunque aún no lo sabía), decidí citarme con ella. Doy paso a las sensaciones de entonces.


"Quedamos en medio de la nada, a mitad de camino. Las conversaciones eran estimulantes, y aunque ando liado con dos sumisas a la vez y apenas tengo tiempo para ella, acepta que sea así. Llego y ella ya está allí. Ba ja de su coche y nos encontramos en medio del aparcamiento. Trae puesto un vestido ligero, que marca todas sus curvas, voluptuosas, generosas. Se dispara mi deseo...y el suyo viene lanzado. Cruzamos una mirada (me encantan sus ojos), dos palabras, tres roces de piel y un beso largo, profundo.......no hace falta decir más.

Nos subimos a la habitación. No hace falta café, todo quedó dicho con esa mirada, esas palabras, esos roces y sobre todo el beso. Todo lo demás sobra.

Lo que pasó arriba no es relevante. O sí, pero para ambos. Disfrutó, disfrute.....tendida sobre la cama, al final, la noto relajada, contenta.. tal y como lo estoy yo. Y ese masaje en los pies....

Sí, seguro que nos volveremos a ver."


Eso recuerdo de aquel día...excitación, deseo, placer.....y ganas de poseer y ser poseida.