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domingo, 26 de noviembre de 2023

Supernova (Universo consumido)

 

"Por eso, al recorrer con el dorso de las uñas el interior de tus brazos, abres más las piernas y dejas caer la cabeza invitándome involuntariamente a que lo ponga de nuevo derecho, asiéndote el pelo, y dejando tensa firme la piel del cuello, expuesta, vulnerable.

El aroma del deseo, de la mente pervertida, curiosa, incitante, dispuesta. Inunda la estancia, sin haber llegado a tocarte, apenas rozarte.

Esos labios deliciosos acarician tus lóbulos, oyes la respiración, esperas un sonido que te dirija, te lleve. No hay obligación, pero tampoco voluntad. Empiezas a notar que no necesitas dejarte, vas, y más aún al sentir el suave mordisco donde antes había caricia.

Anticipas, tensa, algo. Un contacto, una palabra, una indicación. El pelo tirante, la piel erizada, las piernas abiertas, la ropa empapada.....

.......y privada de la visión, el tacto, el oído, el olfato....se disparan. Y cuando lo que parece el envés de la mano dibuja tus labios abres la boca, queriendo saborear ya algo de ese intruso que amenaza con invadirte, entera."

Después, un clímax que pareció infinito, pero que apenas explotaba al tragarse de golpe toda la energía que engendró. Deja una bella espiral, y los trazos de una húmeda y aromática intensidad.

domingo, 2 de febrero de 2014

3, 2, 1,

Y cero

El final de la cuenta atrás.

PD  Hay noticias que corren como la pólvora. ¡Qué cosas!

69 y subiendo......





jueves, 16 de enero de 2014

rojos

latido a latido,
rojo

silbido a silbido, 
negro

sorbo a sorbo,
trasparente

piel a piel,
encarnada

vibrato a vibrato,
violeta

punto a punto,
rojo

inicio palpitante,
brillante



recogida sobre si misma, 
serena, abierta,
un ovillo en el suelo
derramandose sin final,
muriendo en cada gota
más viva que nunca,

no pertenecemos a la infinitud
aunque a veces nos de la mano
y nos invite a paladearla
durante un breve instante eterno

gota a gota
caricia a caricia
golpe a golpe
suspiros rojos
piel roja
deseos rojos

martes, 14 de enero de 2014

En la línea de salida

"Arrebátemelo todo, ya no necesita mi permiso. 
Marcada la piel. Marcada el alma."

Un lugar imprevisible.
Casi más allá de toda intuición, allá por el mes de agosto,
cuando tras los cruces de las primeras palabras se iba conformando algo diferente.

Es una sucesión de salidas encadenadas, al ritmo de la realimentación que nos envuelve,
fruto de su asombrosa capacidad de asimilación,
una inagotable curiosidad,
un deseo que parece infinito,
todo o nada,
y más, y más y más....

me empuja,
estimula,
provoca,
complace,
sorprende,
agrada,
aplaca,
enardece....

Y saca de mi un yo aún por descubrir




Cada día, en una nueva línea de salida.

Inevitablemente

viernes, 10 de enero de 2014

Oscuridad fría

Suave

suave y ligero

ligero e intenso

intenso y lento

lento y constante

constante y único

único y presente

presente e interior

interior y piel

piel contra piel

piel sobre piel

piel rendida

rendida mirada

mirada baja

baja cabeza

cabeza y vientre

vientre anudado

nudo denso

densidad liviana

liviandad humeda

humedad y madera

madera y deseo

deseo y metal

metal y anillos

anillos premonitorios

premonición asumida

asumida sumisión

sumisión entera

todo en una caricia,
vestida con un sonido firme, perfumada de aroma profundo
piel sobre piel, mirada sobre mirada, cada uno en su lugar

De vuelta al frío,
asoma la verguenza, el recelo, un capricho.....
un capricho dado la vuelta, sumergido en la oscuridad helada,
palpitante rincón, universo aislado en el que el tiempo se detiene
para reubicar pulsiones, sentidos y lugares

y en un nuevo paso, un asombro seguido de más y más y más


siempre más

martes, 31 de diciembre de 2013

Viento del este, viento del oeste

A mediados de año no daba un penique por mi. Se habían sucedido meses de decepciones encadenadas, y simultáneas. Llegó un momento en el que tuve relativizar mucho más de que acostumbro, que de por sí es bastante. Y ni aún así me sentía capaz de ver la luz. Se aunaron en el daño la certeza de que desaparecían elementos que consideraba firmes y básicos, con una suerte de orgía deshonesta y un entorno general deprimente.

Decídi no aguantar el vendaval y dejarme llevar. Probablemente me hundiría de todas formas, pero al menos si retrasaba el acto aumentaban las posibilidades de evitarlo. En medio de tanta oscuridad, fueron apareciendo pequeñas luces, algunas efímeras y otras lejanas. Éstas me permitieron tomar conciencia de donde me hallaba, y de ese modo, buscar la manera de recuperar el mando.

Han pasado desde entonces semanas y meses, y he tomado algunas decisiones  y postergado otras. De entre todas esas luces, una ha ido incrementando su brillo de un modo al principio imperceptible, realimentando a su vez el mío, en una simbiosis tan placentera como inesperada. La intuición no me alcanzó en un principio para imaginar hasta que punto podía llegar, y aún hoy, sigo sin tener una noción clara de donde se hallan los veraderos límites a alcanzar.

No sólo ha contribuido a regenerarme, si no que me ha hecho mejor, y ha extendido esa benefactora influencia por terrenos insospechados. Nos encontramos en el momento adecuado. Y pese a algún altibajo, la realimentación sigue. Y seguirá.

El cambio de vientos nos acercó (ella se empeñó en venir, sería indecoroso atribuir el encuentro a la casualdiad), y pude ver que está hecha para mi. A medida, a la medida de la más íntimo de mi mente y ser.

Y de ese modo se me está dando.

Y yo disfruto tomándola. Entera y sin condiciones.

Hoy es una fecha que invita a recapitular. Hace un año preveía tiempos convulsos y carentes de sentido, y así se dio. Hoy la mayor parte de las circustancias permanecen igual o peor que entonces, algunas ya consumadas y otras próximas a hacerlo. Al menos, he aprendido a moverme en ellas. Y sé que en siempre hay alternativas. Siempre. Tan sólo hay que abrir la vista y la mente y verlas.

Y, por supuesto, con la certeza de ser el afortunado poseedor de algo que no sabía que pudiera existir.

El año que viene traerá otros vientos. Entonces veré.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Desafinando en la insensatez

La sensación es encontrada. No puedo decir que no lo haya previsto, pero tampoco que lo esperara ahora. Puede que sea el tributo que hay que pagar cuando absolutamente todo es posible. No lo sé. Sí sé que he sentido, experimentado, aprendido y vivido como nunca lo hice antes, y creo que como nunca lo volveré a hacer.

Partimos de una situación en terreno neutral, renunciando a premisas individuales que en otra relación habrían sido innegociables. Yo enterrado en un pozo provocado por la deshonestidad más lacerante que haya sufrido jamás.

¿Insensato? En absoluto. ¿Desafinado? Las armonías tan particulares que hemos tejido se sustentan sobre un encuentro extraordinario, fuera de toda lógica y comprensión. Así, las sensaciones y emociones recibidas superan de un modo inimaginable cualquier esperanza y deseo que se pudiera haber vislumbrado al comenzar.

Sé que no volveré a sentir así. Precisamente por eso, no puedo estar triste. Poseo el mayor tesoro que se pueda soñar. Y es mío, para siempre.

Aunque se hay formado desafinando sobre la insensatez de una intuición plena de deseo y compartida.




 Prefiero desafinar, y seguir siendo insensato. Al final, me merece la pena. Naturalmente.

PD: No debía ocurrir aún. Pero el daño no es nunca aceptable. Y no he sabido cambiarlo.

martes, 24 de diciembre de 2013

Believe


Your eyes are blue - your kisses too
I never knew - what they could do
I can't believe that you're owned by me
You are telling - everyone I know
I'm on your mind - each place you go
They can't believe that you're owned by me

jueves, 12 de diciembre de 2013

Intensidad serena (No limits)

Otra paradoja. Aparente, claro.

Sí, me encantan. Imaginarlas, provocarlas, reconocerlas, generarlas....casi casi hasta explicarlas.

La que ahora me ocupa parece ser recurrente, quizá con otros términos más llamativos, pero en esencia con los mismos ingredientes. Define con exactitud casi física el estado actual de ara. Un estado que nunca antes alcancé con nadie. En modo alguno. Porque además tiene cierto aroma de permanencia, más allá de instantes puntuales.

Ofrece la sensación constante de que es posible hacer cualquier cosa. Y cualquiera es cualquiera. Como si no hubiera límites. De ningún tipo. Es una percepción peligrosa, sólo asumible por la certeza de estar en buenas manos, y en correspondencia, por la confianza en la percepción obtenida de sus sensaciones, clara, transparente y sin contaminar, que me permite saber como se encuentra realmente, y como soporta y asimila (de un modo absolutamente increible, una vez más, y van ya tantas que hace que lo extraordinario se convierta en ordinario) todo lo que le estoy haciendo.

En cualquier otro momento y con cualquier otra persona leo el párrafo precedente y me saltarían todas las alarmas. Pero ahora repaso una y otra vez todos los elementos de riesgo que soy capaz de imaginar, más cuidadosamente de lo que lo haya hecho jamás y ninguno alerta de peligro. Lo hay, se ve al fondo, flotando, incitando a tomarlo, pero no hace falta llegar hasta allí. Quizá sea ese el contrapunto. Sería tan sencillo pasarse de frenada, pues hará todo lo que yo disponga. Todo. Y basta con saber que lo hará, para tener la tranquilidad de trazar despacio y concienzudamente los pasos a seguir. Y con la misma calma, disfrutar de la intensidad que flota por todas partes, una intensidad densa y a la vez ligera, que aparece por allí, por acá y sobre todo, cuando yo deseo que aparezca.

Porque esa es la otra clave. Su deseo se ha transmutado efectivamente en mi deseo. Y no de un modo retórico, si no real, absolutamente real. Y complacerme es su motivación, su principio y su fin. Algo que nunca creyó posible. Bueno, no sé si eso es del todo cierto. Pues siempre me vio "como alguien lleno de posibilidades". Y claro, ahora es cuando esa frase toma una dimensión inesperada. Para ella. Y en algunos momentos, para mi también.

Pues sí, me encanta la paradoja. Por lo que trajo y, sobre todo, por lo que promete traer.

Aunque, teniéndola así en mis manos, ¿quién necesita promesas?.


Tacones y frío

El mediodía es soleado y frío. Espero frente al lugar de la cita. Esta vez he llegado primero, algo infrecuente, pues mi impuntualidad crónica no tiene nada que hacer ante su casi enfermiza obsesión por llegar antes de la hora.

Se acerca, y la oigo llegar, el taconeo que acompaña a su paso se eleva con nitidez sobre al amalgama de ruidos enlazados en una calle tan concurrida. Sí, el sonido que trae está por encima del entorno, quizá como un adelanto que muestra su estado de ánimo. Y el mío.

Aparece tras la marquesina, sexual y morbosa bajo la máscara del frío y la tela del abrigo. Ya está mojada, y es tan sólo el principio. Noto al verme la leve muestra del estremecimiento que la recorre, y como su sexo comienza a palpitar. Me encanta percibir esa reacción, que no por habitual deja de ser deliciosa. Busca un beso, pero no se lo doy. Está ahí para que juegue con ella y la use, y eso voy a hacer.

Trae un jersey fino negro de cuello vuelto, bajo el cual lleva la ropa interior que debidamente preparada hace que sus pezones destaquen obscenamente. Trata de cubrirse, pero se lo impido. Es más, le obligo a mostrarse. Una vez abierto el abrigo, y a pesar de que la tela muestra los relieves que muestran cuanto se alegran de verme, pruebo la efectividad de la nueva palabra que hemos añadido a nuestro léxico particular. Así pues, a la voz de "¡Saluden!", los pliegues forzados en la tela se hacen aún más patentes, testigos indiscretos de la firmeza y descarada consistencia de la carne que pugna por salir de su ajustado envoltorio.

Tan llamativos resultan, que no puedo por menos que acariciarlos con el dorso de la mano, para vergüenza y placer de la portadora, y sorpresa y solaz del camarero que nos atiende. De hecho, al final del aperitivo, sus pezones concentran la mirada de medio bar. Y no captan las del otro medio porque es encuentran de espaldas.

Un rayo de sol, una sonrisa y una imagen para el recuerdo. Bella.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Mimosa

No es el estado predominante. Lógico, pues sí, en ocasiones.

Se sucede con otros, se entremezclan, prevalecen en un momento dado y luego ceden ante otro empuje que toma momentáneamente el lugar. Un carrusel, a veces vertiginoso, otras pausado, siempre dentro de una sensación de natural fliudez.

Sí, ya, queda genial hablar de posesión, entrega, sumisión, lascivia, lujuria, humedad, ruptura, quiebro, disposición.

Sin embargo, navegando, di con este tema, y el título es el que es Y como también es uno de los estados que se suceden, y el tempo refleja esa fluidez, pues lo pongo.

Porque me apetece.


 Por cierto, en todo caso, Jimmy Smith presentará a George Benson. Eso de que la memoria del mundo comience para algunos en los 90.......dichosa era de internet.

martes, 12 de noviembre de 2013

Click. Evolución

Una evolución. Ya no existe disparo.

Es un estado casi natural.

Fluido.


 


Cotidiano, de una voluptuosa suavidad

Sereno e intenso. Y bello

Brillante y bello.

Y tangible.

Posesivamente bello.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Imperativos

Pues no, no me gustan. Los encuentro innecesarios, casi violentos. Y aunque a veces tengo un pronto intenso, una de las frases que más me gustan dice algo así como "la violencia es el último recurso del incompetente". Y algo de verdad lleva consigo, sí.

Así pues, es difícil que opte por imponer. Me resulta mucho más eficaz anunar, convencer, conducir. Más elaborado, cierto, pero reconfortante al final.

Sin embargo, el juego principal de estos días se enrosca alrededor de un imperativo.Bueno, ya, desde anoche son dos. Aunque sólo tienen como tal el tiempo verbal. En realidad, se convierten en una conminación suave. Un interruptor que provoca una reacción inevitable. Un auténtico intercambio de poder.

No es el único estímulo. Más bien es el resultado, ya, de un conjunto de ellos, dirigidos a obtener un estado de mente y cuerpo que permitan que una sóla palabra explote en un delicioso desenlace. Y funciona. Ver como todo el cuerpo se estremece, la tensión en la piel, la entrega que asoma en la mirada.

Hace quince días sonaba a ciencia ficción. Y resulta que ahora ocurre. Con la inestimable compañía de una veta masoquista que cada día es más clara y definida. Lo que antes provocaba sólo dolor ahora produce placer.

Hay que ver. No se puede dar nada por supuesto. Al final, hasta me encuentro cómodo usando imperativos.

Si es que ¡no me lo puedo creer!

PD. Tenemos un lugar muy apropiado para jugar. Cómodo, tranquilo, discreto, con la necesaria presencia de terceros para que además la perversidad fluya de un modo particular. La mujer sentada enfrente se dio cuenta de lo que ocurría y no nos quitaba ojo. Nada era explícito, pero sin embargo resultaba tan...evidente. Y siempre con una selección musical intachable. Ayer, entre otros temas, nos acompañaba éste.



Me gusta asociar una canción a momentos señalados. Y para las cinco perlas de anoche, queda Mr Browne. Y podría haber ido "just a little bit longer". Pero no hay que abusar. O no siempre.

martes, 29 de octubre de 2013

La masoquista y el parque

O un elogio de la naturalidad (Be simple, my bitch)

Un día gris. Por fin otoñal. Al menos, meteorológicamente hablando. Los tiempos ahora no permiten excesivas alegrías, dicho sea tanto meteorológica como cronológicamente, y añadiendo también los sentidos literal y figurado.

Aunque hay algo que paso a paso va tomando una dimensión insospechada. Ayer tomó forma durante un paseo por el parque. La temperatura era lo suficientemente agradable como para comer al aire libre, y así me propuse hacerlo. Si encima tengo ocasión de disfrutar de la atención dedicada de mi sirviente, mucho mejor. Dispuse que luciera la indumentaria adecuada para que la velada fuera tan agradable como se anunciaba.

Puntual me espera en el lugar de la cita, cubierta por un abrigo y poco más. Accesible con la necesaria discrección. Guapa y nerviosa, una combinación estimulante. Y la excitación subiendo. Más o menos sabe lo que tengo en mente, pero no cómo y de que manera concreta va ocurrir. Y lo que más le inquieta, donde. Asume que la mostraré sin dejarla en evidencia, pero eso no es suficiente para tranquilizarla. Y la mezcla de pudor y deseo está dibujada en su rostro, y presente en cada gesto.

Una vez en el lugar escogido, damos un pequeño paseo. Poco a poco entra en el juego, y como acostubra, según va sintiéndose más cómoda la excitación supera al deseo, y se sube al crescendo sostenido que le tengo preparado. Tan metida en su papel que llega el primer orgasmo sin estímulo directo en su sexo. Basta con que me muestre la marcas en su pecho del juego previo, y una caricia sobre sus pezones para llegar a ello. En la calle, a la vista de quien pase. Es todo un temparemento, casi increible.

Ese estado de estimulación es el ideal para comprobar algo que durante ese juego que mencioné antes apareció como un esbozo. Tuve la sensación de que está aprendiendo a canalizar el dolor para obtener placer. Así que ¿por qué no?. Agarro con fuerza uno de sus pezones, con mucha fuerza. Y lo retuerzo, estiro, pellizco, aprieto durante largo rato. Y durante largo rato los gemidos no son de dolor, si no de inequívoco placer. Indudable y doloroso placer.

Me sorprende. Y me siguió sorprendiendo durante el resto de tan grata y diferente comida, en el banco del parque. A sus ya consabidas y excelentes dotes está sumando (a su pesar por el momento) una capacidad inesperada de disfrutar con el dolor. Con todos los matices que quiera ponerle. Lo disfruta. Y yo, aún más.

Todo un mundo de posibilidades, sí. ¿Dónde he leído antes eso?

lunes, 28 de octubre de 2013

Posibilidades exhuberantes

Era previsible.

Sí, tanto por carácter como por capacidad y por actitud (aunque ésta tuvo algún matiz inesperado, felizmente resuelto por el momento), más que previsible. Casi cierto. La posibilidad de estropearlo existía (siempre existe), pero requería hacer las cosas ciertamente mal, rematamente mal.

El modo de asimilar lo que para ella es nuevo resulta casi brutal en ocasiones; como toma conciencia de lo que descubre, y se recibe y se acepta y de inmediato está lista para más, y más....Y no siempre es sencillo, por mucho deseo y voluntad que se tenga.

Es tan así, que lo realmente complicado ha consistido en atemperar el ansia, domar la impaciencia y hacer de ella una mujer paciente, capaz de amoldar cada vez mayores impulsos de hembra poderosa a mis deseos. Y lo logra. Vaya si lo logra. Aunque haya que ponerla en su sitio con firmeza. Pero hay en su interior y en su mente algo grande, una cualidad que muy pocas veces he visto. Y es que tiene muy claro lo que hace, por que y para que. Y para quien. En caso de duda (y lo hace con relativa frecuencia, pues ese es un atributo de quienes piensan), posee esa base sólida, sabe donde apoyarse y lo hace sin rubor. Tan claro tiene su lugar que hasta disfruta de ello. Y esa nítida claridad es lo que la hace tan especial. Sin dejar de ser ella, es mía. La paradoja suprema, la esencia de la posesión/entrega.

Hace unas semanas me decía que en ocasiones le preguntaban si tenía Amo. Y que no sabía que contestar. En esos momentos, no lo tenía. Me veía como su Dueño, su Señor, pero Amo....es una palabra tan usada, y tan absoluta. Ninguno de los dos lo sentíamos así. Ahora, quizá, hasta eso esté cambiando.

Cuando nos vimos le entregué el símbolo de lo que iba a ser mi posesión. Nunca, desde entonces, ha dejado de ponérselo ante mi. Sin necesidad de decirle nada.






Ahora forma parte de ella. Podría perfectamente no llevarlo, y aún así hay un aura que indica que está marcada de un modo indeleble. Inevitable.

En estos últimos diez días algo ha penetrado aún más profundamente en su interior. Lo siento cada vez que hablamos, nos escribimos, nos vemos o nos guardamos ausencia. Y el mundo de posibilidades que se abre es tan exhuberante que casi duele pensar en ello. Bueno, a ella le duele, y mucho en ocasiones. Pero ocurre que ya ha comenzado a aprender a que resulte tan placentero. Tanto, que ni siquiera yo puedo creerlo. Y aca ba de comenzar.

Zorra, perra, sumisa, entregada, masoquista, lúbrica, poseída.....mía. Sinónimo de mía. Y rebosando paciencia, quién se lo iba a decir.

Y quién me lo iba a decir, claro.



viernes, 25 de octubre de 2013

Nueva fase

"No quiero volver a estar como ayer nunca jamás de los jamases. Así que, dígame que tengo que hacer y lo haré. O estaré en mi sitio y esperaré. Buenos días, mi Señor."

Y se lo dije

Y lo hace

Y se pone en su sitio

Y espera

y......

jueves, 3 de octubre de 2013

Mi usted


Stormy Thursday

O jueves tormentoso. El día esta encapotado, bastante. Anunciada lluvia segura, según la previsión. Eso sí, unos más que agradables 25 grados. Perfecto para salir a jugar, pues la nubes y la lluvia tienen la virtud de sacar a la gente de las calles, y más de los parques. Bueno, en Inglaterra no pasa, pero no estamos allí.

Si no fuera por la falta de luz, el ambiente bajo las copas de los árboles tan frondosos del aparcamiento parecería casi caribeño. La humedad se respira, y casi se palpa. A la hora en punto aparece y estaciona a mi lado. Viene vestida ideal para jugar con ella. Accesible, cómoda y dibujando las curvas como me gusta. Sí, no puedo evitar sonreir al verla, y menos aún al concebir la idea que su vestuario me ha sugerido.

Vamos allí, a la atalaya del parque que domina toda la zona, escondido entre la vegetación. Un lugar perfecto que permite controlar sin ser casi visto. De entre todos los cacharritos tomo simplemente una cuerda y nos encaminamos al lugar


Sabe lo que le espera. O no, tan sólo lo imagina, que es aún mejor. Llegados al sitio, veo como lo recorre con la vista, nerviosa. Está descrito en alguna otra entrada, y me parece que en cierto modo lo reconoce. Ya estamos en situación de juego, aunque ella aún no está para nada. Mira a todas partes, buscando ojos que nos observen, presencias que se acerquen.....y aunque no hay nada ni nadie, parece como si estuviera en la plaza Mayor.

Y así se coloca en posición, y llega un azote, y rubor, y más miradas, y excusas apenas musitadas, y gestos de cara y cuerpo, y nervios, y sí pero no, y no me lo puedo creer, y no será capaz, y viene alguien....... Mientras va mostrándome todo aquello que quiero ver, tanto por fuera como en su interior. Y poco a poco va entrando en el juego.

Su vientre sobre mis rodillas la introduce aún más, poco a poco, y noto como se va centrando en lo que tiene ante sí, y olvida el entorno. Actos repetidos, cada vez con más descaro, con más tiempo, con más pausa, ante mi aparente displicencia. Y entra la cuerda en juego, provocando el primer click, y que la excitación y el deseo tomen por asalto a la vergüenza. Y cada vez la mirada está más cerca, y ya ni siquiera ve, y la respiración se agita, y ya no busca mi boca con ansia para tranquilizarse, y se deja ir, absolutamente, y entierra su cara en mi pecho, y suspira para si, y noto su aliento entrecortado, el temblor de las piernas, la súplica.....y la cuerda mojada, el cuerpo desmadejado que se deja caer, casi inerte, se aferra a mis piernas, y se restriega contra ellas, fundiendo la piel como lo ha hecho su mente.

Agarro su pelo, acaricio su nuca, la levanto, susurro en su oído, beso su cuello y noto que es mía. Y ya no hay rubor, ni más miradas, ni excusas apenas musitadas, ni gestos de cara y cuerpo, ni nervios, y es sí pero sí, y me lo puedo creer, y fuiste capaz, y yo también, y.....más, y más y más.

Siempre más.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Retazos de sol y luna

Quedan pocas horas, muy pocas. Tampoco han pasado muchas, tres decenas mal contadas, pero parece que el primer momento queda lejano, escondido en el tiempo.

Caminando la noche, una noche de luna, cálida, iniciática y a la vez, pública y particular.

Resuena el taconeo en la oscuridad tamizada de perfumes y reflejos claros. Enlazados, apurando los instantes, jugando, calle arriba, entre palmeras y silencio. Disfrutando, aún más. Siempre más.

Entre caricias más o menos intensas y susurros, retazos de lo vivido se abren paso sigilosamente, reclamando su lugar en las vivencias de un fin de semana tan particular.

Así, también resuenan en la lejanía otros azotes, menos visibles, inesperados, que trajeron consigo  una nueva cumbre. No , no una, dos. La segunda con una naturalidad pasmosa.

Naturalidad. Mostrar sin dejar en evidencia. Marcas trenzadas sobre la piel más sensible, recuerdos en blanco y violeta, de una figura lasciva, voluptuosa, indecentemente provocadora y sensitiva. Ojos azules de fuego, ardientes, pidiendo ¡como no! más, y más, y más, y mas.

La tensión de la carne exigida al máximo, en un delirio de humedad, calor, morbo y deseo. Y más, y más y más.

Un refresco entregado, en su sitio, ocupando su lugar, en una amalagama de humillación y placer. Y más y más, y más ecos de la piel sometiendo a otra piel.

Y la lujuria desbocada, y el ejercicio de saborear un goloso desenfreno , y más, y más, y más.

Y siempre, el juego de miradas, gestos, mentes y cuerpos.

Fuera del ámbito íntimo, los primeros pasos en sociedad. Meditados, sueves, evidentes. Observando, aprendiendo y aprendiéndonos. Disfrutando de la novedad, del morbo, de la complicidad, de estar entre semejantes.

Llegamos al destino, la luna ya decrece, el mar queda tras la rotanda, y el camino sigue, enlazados, susurrando (¡shhhhhh, suave, que nadie se entere, aunque muchos ya lo saben!). El brillo permanece, se agita, se retuerce, con calma y tranquilidad.

Parecen ya recuerdos, grabados indeleblemente entre rayos de sol y luna. Pero su aroma aún está fresco y su eco, callado y vibrante, nos acompaña ahora y para siempre.

jueves, 19 de septiembre de 2013

No puedo

Hay que ver, que dos palabras juntas.

No, y puedo. Desde luego, se usan con comodidad, sí.

Lo bonito que queda el puedo a secas, sin añadir nada.

Pero el no puedo....suele requerir tratamiento.

Y a veces produce sorpresas agradables, claro. Tan sólo es necesario el estímulo adecuado.

Anoche era el día de los "no puedo". No puedo hacer esto, no puedes hacerme esto, no soy capaz de lo otro.......

Al final, cayo la tela, obvió el ambiente, se fundió la piedra y se derramó el torrente. Sin solución de continuidad.

No se trata de querer es poder. No. Si no de hacer creer que se puede. Y la voluntad y el deseo ponen el resto. Aderazados con la bola de cristal, que es mágica, claro.

Va a ser verdad al final que la fe mueve montañas. Aunque sean de hielo.