Era algo necesario, enfrentarte ante lo que eres y vas a ser para que olvides y no moleste lo que crees querer o no eres capaz de ser.
Solo así, ante tu verdadera potencia y capacidad puedes descubrir y apreciar la belleza que hay en ti, tan diferente de esa que otros ojos te dibujaron de otra forma que no tiene nada que ver contigo.
Pues no es la belleza del que te mira a la que has de aspirar, sino la que tu ves a través de lo que te haré ser
Pero cada hay menos ojos dispuestos a ser enseñados a mirarse así.
Y nunca serás lo que otro que no te lleva a mirarte quiera que puedas ser.
La conciencia te pertenece.
El pensamiento te pertenece.
Incluso la percepción te pertenece.
El pensamiento estoico también tiene sus límites.
Puestos a citar a tan acomodable hedonista, me quedo con:
"Si lo que haces no te hace peor, entonces no es malo".
Pues el ser también nos pertenece. Otra cosa es que te pertenezca el cómo ser.
Versátil Marco Aurelio, indudablemente indicado para la moral de este tiempo.