Hay miradas que cautivan por los ojos que las sostienen.
Otras lo hacen por la forma de mirar.
Y algunas, no muchas, por ambas a la vez.
Puede que alguien se pregunte qué narices tiene que ver esto con el sadomadoquismo.
Pues depende tanto de los ojos con lo que lo veas como por la forma de mirarlo.
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