sábado, 8 de agosto de 2026

Stick de hockey

"El médico dice que todo va bien
No hay que internarme, no hay peligro ni mal
Pero estando solo alguna vez
Me entran ganas de matar a mamá"


No llego a tanto, ni empuño un stick de verdad, me quedo en las palabras.


Pero estando solo, alguna vez, soy capaz de destrozar todo lo que se pone en mi radio de acción. Dura unos segundod; uno es más que suficiente.


Epistolarmente....que no es poco.

Imbéciles de lascivia selectiva

Cada vez las detesto más, a esas imbéciles de lascivia selectiva que confunden el derecho con el descaro, la seguridad con la prepotencia, el carácter con la impertinencia y la frescura con la mala educación.


Así, pretenden arrogarse la prerrogativa de determinar quién puede reaccionar y cómo a sus incitaciones, bastante chuscas, por cierto, y quién no.


Todo menos asumir las consecuencias de sus actos.


Pues todo lo que se exhibe se puede mirar, y el que mira lo hace como le apetece y piensa lo que le da la gana.


Y si no te gusta, mide antes. En tu mano está controlar la causa, pero no censurar el efecto.

Margaritas a los cerdos

 He decidido no regalar ni una sola margarita más a los cerdos.


A las cerdas, todavía sí. Y a la putas, las perras, las zorras e incluso a las "sumisas".


Dudo que, dado el estado de la nación, sepan qué hacer con ellas. Puede que los árboles dejen ver el bosque. Aunque luego les de miedo entrar en el.


Hostias, si es que no hay nada perfecto.

La gente no sabe lo que quiere

Yo sí.


Quiero una suerte de perversidad tranquila, con sabor a fruta mordida.


Por lo demás, lo que quiera la gente, francamente, me importa un bledo, queridos.