martes, 15 de octubre de 2024

Oscuridad interior

 Todos tenemos una gran oscuridad dentro. Algunos la tienen controlada y otros la manifiestan en hechos. La gran mayoría se encuentra en una cuerda floja entre ambos extremos. Y prefiere no acercarse a ellos.

Otros sí. Lo malo es que últimamente son demasiados los que dicen acercarse al borde, sin moverse del medio. Y qué molestos son.

Metafísica de la dominación moderna

Hoy lo he vuelto a leer. A lo largo de todos estos años, es algo que está siempre presente, de un modo u otro: en las declaraciones de los dominantes empáticos y asertivos, en el deseo de las sumisitas de corto alcance, en el temor a asumirse con integridad, en la leyes que protegen a los incapaces, en la comodidad de un salvajismo edulcorado....

"El amo no es amo porque posea. Es amo porque el sumiso se deja poseer."

Y puede que en la corriente principal de un mundo que cree que para ser basta con querer, sea suficiente.

Claro que lo que leí venía así, tal cual, con minúscula. Quizá en ese insignificante matiz esté la clave del asunto.

La mayúscula nos satisface a muy pocos. Y puede que sea mejor así

domingo, 6 de octubre de 2024

Recuerdo excelente (demasiados meses después)

Vi una imagen que me trajo un recuerdo excelente, de no hace tanto tiempo.

Una personalidad diferente, impulsiva....y algo autodestructiva. Un encanto particular, de los que rara vez se hallan.

Tan predecible como volátil, sin posibilidad de futuro pero con presentes inolvidables.

Solía llevar el pelo al uno o al cero. Menuda, fibrosa, muy sexual. Anillada y con un coño divino. Masoquista, ingobernable y entregada. La esencia del fetichismo más oscuro. Y una mirada definitiva.

Una vez casi me rompe un pómulo de un cabezazo estando atada a la cruz. Desgarró la muñequera de cuero.

Otra, casi se queda sin pezón, buscando el infinito.

Pero sobre todo, recuerdo la sonrisa que traía un día, vestida con tela de saco , unas sandalias y la cuerda ceñida a la cintura e incrustada con fuerza entre los muslos.

Es curioso, desde que dejé de verla he tratado de describirla. Lo acabo de conseguir, demasiados meses después.

 No es ajeno el influjo de un carácter similar, aunque con menos vida a la espalda. O ese lado de la vida.

 

jueves, 26 de septiembre de 2024

De la perversidad, la normalización y la exclusividad

Cuando me comencé a acercar, tiempo ha, a este universo de aromas y placeres perversos, hubo una serie de atributos que, a falta de dar una forma definida al impulso que me dirigía, ya se esbozaban con cierta nitidez. Uno de ellos era la noción de excepcionalidad. Se trataba de algo que no encajaba, o no iba a encajar, en los parámetros de lo que la mayor parte de los mortales tiene por "algo normal". No parecía serlo, y desde luego, no lo es. La relación entre el deseo, el placer, la excitación, las sensaciones, la conducta, los actos, el carácter.....no tiene nada de normal. Incluso en estos tiempos, en los que se confunde tan dramática y obtusamente normalidad con aceptación, los hábitos y comportamientos inherentes a las relaciones sadomasoquistas o de intercambio de poder, no son en absoluto normales. No lo son, por la sencilla razón de que sólo una parte muy reducida de la población tiene la capacidad de acometerlos en toda su extensión. Por supuesto, eso no quita que capas más amplias sean capaces de asumir y disfrutar de alguno de sus aspectos, y puedan incorporarlos a su sexualidad convencional, pero un aditamento no naturaliza lo que no es esencial en ellos.

No obstante, esa apertura de los normales a asimilar algunas peculiaridades excepcionales, puede hacer pensar que esos comportamientos pueden ser normalizados, y nada más lejos de la realidad. Cada mezcla tiene su ámbito, pero no por vestirse de seda va la mona a convertirse en princesa. Pero si lo disfrutan, y se mantienen en su espacio sin tratar de usurpar lo que por condición les está vedado, nada que objetar.

Normalizar lo excepcional, lo exclusivo, es imposible si antes no cambia el sustrato sobre el que se asienta, y lo que era una cualidad poco común pasa a convertirse en algo convencional y ampliamente extendido. Como lo que marca la diferencia es el poder ser, y no el querer ser (es quien puede, no quien quiere, lo siento por los voluntaristas), y la evolución de las especies no genera cambios significativos en las especies en media generación, es lógico concluir que lo que era excepcional, raro y no normal en lo relativo a la capacidad de una función del ser humano en 20 años no ha dejado de serlo.

Es por ello que me apena notoriamente ver que esos seres que sí pueden caen en las redes de los discursos normalizadores, o confunden cuando aplicar las referencias normales y las exclusivas a la hora de calibrar comportamientos, actitudes o expresar opiniones. Los que no pueden, no dejan de ser molestos intrusos que vandalizan un ámbito que no les corresponde. Pero los que sí......¿qué coño estáis haciendo? Ni siquiera la coartada del ego, del entorno de red social o una supuesta actitud pedagógica puede justificar esa debilidad.

Además, al que no tiene ojos (no digo al ciego, y el que entienda el matiz que lo saboree) es imposible hacerle ver.

Pero me lamento en vano. Ya en mi primer acercamiento pude comprobar que casi nadie de los que estaban, eran, y que brilla más la impostura de los que creen que querer es poder que la realidad de los que realmente pueden.

Como me dijo entonces una buena, sabia y capaz amiga, "es que en realidad, somos muy pocos". Y efectivamente, así era, así sigue siendo, y así será.

 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Culto

 

O culta, tanto monta.

Nadie con un mínimo de cultura, salvo que sea un pedante insufrible (del ego no hablo, que por estos lares se da por supuesto), remarcará explícitamente tal condición. Dispondrá y hará uso de otros medios para que resulte evidente, aún a riesgo de que no lo capte cualquiera y llegue a ser de dominio público.

Y lo anterior aplica a otros conceptos. Pero el mundo del ruido gratuito, o universo de las redes sociales, es así. Prevalece el grito sobre la mesura y la discreción.

¡Qué se le va a hacer!

jueves, 19 de septiembre de 2024

Ofertas vs ofrecimiento

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lunes, 9 de septiembre de 2024

Vale

 

Vale.

Aceptación expresa.

Vale.

Concisa, rotunda y definitiva, como el carácter que le da luz.

Vale.

Dos sílabas para despejar una a una las dudas, los temores, los sobreentendidos incorrectos y la convencionalidad común y erróneamente asumida.

Vale.

Fórmula para mostrar sumisión mientras se asimila.

¿Por qué no? Vale.