domingo, 29 de abril de 2018
viernes, 20 de abril de 2018
El hábito
Un hereje amante de los espíritus impíos.
Aunque el hábito haga al monje. O no.
Pues ¿no le resulta a usted el hábito, tan amplio, tan inescrutable, un elemento inigualable para ocultar aquello que no debe mostrarse abiertamente?
Y es que la procesión debe ir por dentro, sin duda alguna.
Amén.
Aunque el hábito haga al monje. O no.
Pues ¿no le resulta a usted el hábito, tan amplio, tan inescrutable, un elemento inigualable para ocultar aquello que no debe mostrarse abiertamente?
Y es que la procesión debe ir por dentro, sin duda alguna.
Amén.
martes, 10 de abril de 2018
A una perseguidora de fantasías.
Agárralas, no vayas detrás.
Deja que te atraviesen,
te remuevan,
te den la vuelta,
te incomoden,
te perturben,
te posean....y te lleven al paraíso del infierno.
No persigas fantasías.
Materialízalas
jueves, 5 de abril de 2018
Dos puntos conectados
El gesto, la tensión, la presión, la resistencia vencida, el temor, el valor, la ofrenda, junto a la sensación de sentir como cede la piel, la carne atravesada, la oleada de satisfacción el poder del acto.
Y tras el dolor y el miedo, el placer. Inenarrable placer.
Llegó, por fin.
Y tras el dolor y el miedo, el placer. Inenarrable placer.
Llegó, por fin.
martes, 27 de marzo de 2018
Perfil
Un señor mayor. Dominante con un aroma a sádico en aumento. Para mí,
el sadomasoquismo es un juego erótico en el cual explorar el deseo
interor más profundo. La posesión, el dolor y lo inusual llevan en mente
y cuerpo hacia nuevos placeres más allá de los confines del sexo
convencional, de mano de la imaginación y la perversidad. En absoluto
tradicional, no sigo las convenciones del género. El sexo es
fundamental, y necesariamente han de acompañarlo la confianza, la
educación, el respeto, la complicidad y cierto afecto.
No pretendo compromiso más allá de la relación erótica y amistosa. Y no me interesan relaciones que no puedan ofrecer cierta continuidad, dentro del ámbito que mi estado impone.
Me gustan las mujeres inteligentes, sensibles y educadas, con un mínimo imprescindible de coherencia, estilo y saber estar que acompañen a la necesaria perversidad de su carácter. Con un firme deseo de entrega y cierta inclinación masoquista. Han de ser consistentes con su deseo y tener claro lo que pretenden. No es necesaria la experiencia, pero es innegociable la disposición. El sentimiento de necesitar sentirse sometida con naturalidad se supone.
Tuvo éxito de crítica, pero no de taquilla. Debe ser más fácil imaginar y teorizar que ejecutar. Sobre todo cuando puede doler.
No pretendo compromiso más allá de la relación erótica y amistosa. Y no me interesan relaciones que no puedan ofrecer cierta continuidad, dentro del ámbito que mi estado impone.
Me gustan las mujeres inteligentes, sensibles y educadas, con un mínimo imprescindible de coherencia, estilo y saber estar que acompañen a la necesaria perversidad de su carácter. Con un firme deseo de entrega y cierta inclinación masoquista. Han de ser consistentes con su deseo y tener claro lo que pretenden. No es necesaria la experiencia, pero es innegociable la disposición. El sentimiento de necesitar sentirse sometida con naturalidad se supone.
Tuvo éxito de crítica, pero no de taquilla. Debe ser más fácil imaginar y teorizar que ejecutar. Sobre todo cuando puede doler.
lunes, 12 de marzo de 2018
Recuerdos
No hay que irse muy atrás. Están frescos aún. La mezcla de
sensaciones en lo sentidos aún permanece presente, como si aún
continuara el estímulo que lo provoca. Y es que continúa. No es
necesaria la interacción física. La impresión quedó tan indeleblemente
grabada que solo con rememorar el acto vuelven a brotar las sensaciones.
Ni siquiera hace falta recordar los hechos. La propia génesis, fruto de la excitación perversa de la mente ante aquello que queda dispuesto a disposición, resultado inevitable de una complicidad que trasciende presencia y tacto.
La complicidad retorcida que hace tangible lo inimaginable. Y más.
Ni siquiera hace falta recordar los hechos. La propia génesis, fruto de la excitación perversa de la mente ante aquello que queda dispuesto a disposición, resultado inevitable de una complicidad que trasciende presencia y tacto.
La complicidad retorcida que hace tangible lo inimaginable. Y más.
martes, 27 de febrero de 2018
El espejo
Otra vez el espejo. En la estancia a media luz, rodeado de toda la parafernalia, excitante y a la vez innecesaria, pues sólo hace falta el espejo y la mirada que se busca en él.
Y dejan de exisitir el temor, el frío, el placer, el calor, el dolor, la incomodidad, la humedad, la vergüenza, la impudicia, la lujuria y hasta el propio ser.
Una imagen reflejada que se torna carne sobre el cristal, y siente como si la piel se hubiera fundido con el deseo dibujado en la mente, saliendo inevitablemente con cada golpe, cada pellizco, cada caricia, cada susurro, cada resto de aliento....cada vistazo al yo que vuelve a ser, dibujado en el espejo.
Otra vez, vuelve a ser.
Y dejan de exisitir el temor, el frío, el placer, el calor, el dolor, la incomodidad, la humedad, la vergüenza, la impudicia, la lujuria y hasta el propio ser.
Una imagen reflejada que se torna carne sobre el cristal, y siente como si la piel se hubiera fundido con el deseo dibujado en la mente, saliendo inevitablemente con cada golpe, cada pellizco, cada caricia, cada susurro, cada resto de aliento....cada vistazo al yo que vuelve a ser, dibujado en el espejo.
Otra vez, vuelve a ser.
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Sugerente, no explícita.
Contenida. Aún sobria.
Decisión. Frialdad.
Paciente.
Intensa. Excesiva.
Desbordante.
Virgen aún.
Pese a lo vivido, aún.
La virginal pureza del pensamiento del perverso que aún no es.
Casi un ejercicio de estilo. Aún.