lunes, 27 de marzo de 2023

Una lectura refrescante.

De un frescor limpio (sí, limpio, aunque me haya hecho mirar a lo más profundo de mi suciedad esencial). Un frescor tan limpio que consiguió que dejara de mirarme el ombligo y alzará la vista al espejo. Ese espejo que no quiero mirar, porque sé qué imagen me devuelve, y hace tiempo que no me gusta nada. Pero nada de nada.

Hasta hoy, pues de nuevo pude ver aquello que antes saltaba a la vista sin apenas poder ocultarlo. Eso que yo sé que está ahí, y que creo tan potente y deseable que no acierto a comprender cómo no vienen en tropel a quitármelo de las manos.

Pero la verdad es que hace tiempo que ya sólo yo sé que está ahí. Que ya no se ve, y ademas, como bien claro deja el maldito espejo, ha dejado de tener un envoltorio lo suficientemente agradable como para aventurarse a investigar bajo el manto que se deja ver.

A veces, basta un click para despertar. Espero que esta sea una de esas ocasiones. De verdad, de verdad, de la buena.

La cadencia del tiempo

El paso del tiempo suele ser usado como justificación, aunque se enuncie de modo explicativo. Su devenir inmutable, al menos en nuestra dimensión actual, con su aura de invariabilidad, le convierte en un culpable excelente de faltas ajenas.

Pero no es el tiempo quien fija caducidades, dicta o deroga normas, ni modifica ritmos ni conciencias. Son los propios procesos que montan sobre él, y la capacidad de adaptación a lo nuevo, o la de desacoplarse de lo conocido que ya no tiene razón de ser.

Cadencia que sirve de aviso, mensajera de cuitas inevitables, precursoras del fin último. La muerte vino de la mano del sexo, de su faceta reproductiva generadora de seres nuevos. De la mano de la complejidad, que tiene en la mente su más conseguida obra por el momento, vehículo hacia las más altas cotas y testigo de los mayores desplomes.

Lamentar poseer aquello que acabará contigo es un modo verlo. Disfrutar de lo que te permite alcanzar lo inimaginable es otro.

Me quedo con lo segundo.

La generación digital abjura de su medio

Desde luego, tienen los cojones como melones. Después de arrasar al dar un uso de red social de amplio espectro a un medio que fundamentalmente era un punto de encuentro de sensibilidades perversas, en el cual, salvo los habituales listos, prevalecía una naturalidad compartida sin mucha impostura; después de contaminarlo, envilecerlo y envenenarlo, comienzan ahora a denostar el estado en el que se encuentra, por no poder confiar en quienes se muestran, o no ser capaces de extraer la información intangible necesaria de quién está al otro lado.

Se cargan el canal, y ahora empiezan a querer mudar a otras formas de relación. Aquellos, los que decían (¿lo seguirán diciendo cuando algo no les cuadre?) que esto era un escaparate abierto y que "ese" era el modo de uso aceptable, ante la corrupción que el uso que propugnaron nos trajo, denuncian aquello que ellos mismos han creado.

Y se quedan tan anchos. Lo dicho, como melones los tienen. A ver si desertan pronto, joder.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Perversiones aireadas

Tanto deseo de normalización, consciente o inconsciente, definitivamente, ha hecho perder el foco. Y da lugar a conductas difícilmente asimilables en un lugar de encuentro calificado a sí mismo como kinkster, o de pervertidos, por usar una acepción clásica en español.

De este modo, se ha convertido en algo relativamente común que los detalles de una conversación privada con propuestas o en la que se manifiestan deseos ciertamente extraños, sea hecha pública, las más de las veces, con ánimo jocoso e indisimuladamente prepotente, con aroma a auto de fe.

Es un error. Un lamentable error. Cuando a alguien, por la causa que sea, le es ofrecida una fantasía o incluso lo que pueda parecer una aberración, de un modo privado, no tiene derecho a convertirla en mofa de mentidero, por muy disparatada que pueda resultar. Porque se da en el ámbito que se da. Si por lo que sea, el receptor la considera inapropiada, basta con hacérselo saber al remitente, y si éste no respeta que su confidencia no se aprecie o que se decline su oferta (por decirlo de algún modo), úsense los canales que ofrece la página, y si se percibe riesgo, comisarías y juzgados.

Pero hacer, insisto, en este ámbito, de una perversión confesada, objeto de chanza general, me parece una bajeza inaceptable. Por mucho que se pueda estimar que es una ironía fuera de tono, una broma, un desafío o una tomadura de pelo, y aunque así lo fuera. Confesar una fantasía íntima, un deseo imposible, una aberración onírica, no es fácil, y suele requerir apreciar un mínimo de mirada cómplice. Hacer de ello una gracia de conventillo para que los paladines de la estupidez vuelquen su pretendido humor insufrible a modo de picota moral pretendidamente ingeniosa es de lo más bajo que se puede caer. Y desgraciadamente, parece que se ha convertido ya en norma del lugar.

Como me dijo una buena amiga hace ya muchos años, en verdad somos muy pocos, y los buenos están ya cogidos. Va ser eso, y sigue teniendo razón, sí.

miércoles, 15 de marzo de 2023

La putita iluminada

Érase una vez una putita que se quiso pasar de lista. Con premeditación y aire de sobrada. En la errónea creencia de que poseer un coño y dos tetas junto a una excesiva querencia a darles uso le concede una herramienta para obrar a su antojo, trato de pasarse de lista. A pesar de ser idiota, lo intentó.

Y claro, no funcionó. Se pasó tanto, que la idiotez la desbordó y se volvió contra ella. Bueno, siempre se vuelve, pero es tan limitada que nunca parece apreciar lo que le ocurre.

Pobre putita, se ha quedado solita con sus tetas turgentes y su coñito ahora seco. Supongo que nunca aprenderá. Es una lástima, pues como puntita vale. Como otra cosa, no.

En fin.

 

lunes, 13 de marzo de 2023

Corrupción

La vida es esencialmente corrupción. Todos de alguna manera estamos corrompidos. Desde el nacimiento.

viernes, 10 de marzo de 2023

Elogio de la paciencia

Paciencia, paciencia....discreta paciencia. La persistencia impertinente es tan agotadoramente aburrida, tan poco estimulante......abrasa cualquier brote de fluidez o complicidad. Sí, la obligación se lleva fatal con el placer, la sonrisa y el disfrute, salvo quizá para cierta mentalidad luterana, que no es mi caso, ni creo que el tuyo.

Aunque al impulso innecesario más que una virtud le parezca la coartada del carácter poco decidido, en realidad, bien entendida, es la expresión absoluta de la confianza en uno mismo.

“Sometimes nothing is a real cool hand” Cool hand Luke