viernes, 27 de marzo de 2026

Peripecias vitales

Conocer a una persona tiene sus tiempos. Y en cada ámbito son relevantes diferentes aspectos. En un entorno laboral, de relación social común o de amistad, en mayor o menor profundidad, no es frecuente encontrar a quien abiertamente y a modo de presentación te reciba mostrándote sus traumas, complejos, circunstancias complicadas, activismos desaforados, maniqueísmos particulares, iluminaciones políticas, etc. Priman los elementos consustanciales con la actividad en la que tiene lugar el encuentro.

Pues en el mundo sadomasoquista, no es así. En vez de situar el foco en la inclinación que incita a pecar por la faceta supuestamente común que ama el placer, la carta de presentación incluye, cuando no hace de ello lo fundamental, parte o todo lo citado en el primer párrafo. Como si lo imprescindible para disfrutar de un cómplice pervertido fuera eso y no lo que define una relación BDSM del tipo que sea.

Pues no, no es necesario. Echando la vista atrás, en aquellas relaciones que recuerdo con mayor intensidad y perversa nostalgia, aparecen personas con circunstancias y situaciones que en ocasiones harían palidecer a la piara de exhibicionistas hiperestésicos que degradan el ambiente.

En ningún caso, en ninguno, pusieron por delante, y en ocasiones siquiera dejaron vislumbrar, aquello que les dolía, limitaba, afligía o condicionaba en otros entornos.

Tenían claro que tipo de deseo les movía, lo que implicaba buscarlo (más o menos) y qué querían conseguir. Y arreglar sus vidas, solventar carencias, pagar facturas del pasado y afrontar limitaciones varias no relacionadas con su pulsión perversa no era parte de ello.

Por supuesto, eso no fue impedimiento para que conforme la complicidad y el conocimiento era más profundo, si se terciaba y lo demandaba o favorecía la situación, las confidencias pudieran aparecer y abordar otros aspectos de cada uno. Pero siempre como consecuencia de la creciente cercanía entre dos adultos responsables, no como base imprescindible para empezar la relación.

Cada día os echo más de menos. Sí, ya sé que nada será como antes. Pero no quiero que el futuro sea cada vez más como ahora. Aunque parece tener mal remedio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario