martes, 13 de agosto de 2019

Profusión percusiva de "P´s"

Pelirroja, pálida, pecaminosa....una magnífica conjunción de "p's" tan grata como infrecuente.

Lo suscribe este señor perverso y particular con una perfumada pasión por poseer y palmear pieles pálidas de pecaminosas pelirrojas.

Apoteosis de la P, tan puta ella.

martes, 6 de agosto de 2019

Muchas primaveras

“Muchas primaveras, por lo que veo”, me dijo.

“Que va, en esta maldita isla siempre es invierno”, respondo.

Y es que el frío (siempre el frío, eterno e incomprendido frío) me conserva muy bien.

Paradojas

Mi ámbito es cada vez más amplio. Y mi espacio cada vez menor.

Las paradojas aparentes fueron de lo primero que me llamó la atención. Fáciles de asimilar.

Las reales vinieron después. Siempre desconcertantes.

Hace tiempo que la busca es sólo interior. ¿Qué será lo siguiente?

Break

Una explosión desbordante.
Exuberancia interior, química quebrada.
Ruptura absoluta.

Aún restalla el eco de los quiebros, simultáneos, profundos, únicos.
El derrame incontrolado , como una signatura obscena, muestra visible de la tormenta desatada.

Una y no más.

sábado, 3 de agosto de 2019

No se trata de escoger

Desconcierto.
Humillación.
Calma.
Dolor.
Placer.

Marcada.

viernes, 5 de julio de 2019

Formas de ver

La diferencia entre mirar y que te hagan ver....si la forma de mirar parte de ti, en tu mano está todo.
Por el contrario, si te hacen ser y tienes la mirada que te inducen.....careces de todo control.

Pequeña y sutil diferencia. Quizá por eso se diga que el diablo está en los detalles.

lunes, 1 de julio de 2019

El espejo (epílogo)

Sentado, de perfil, en un escorzo de soslayo y vista cansada, con más pesar que temor, anticipo el reflejo que de algún modo ya sé cual es, sin necesidad de mirar.

Los trazos delineados. La imagen también. Gruesa, viciada y carente de atractivo. Sin rastro de la vibrante claridad que permite soportar sin mancha la amoralidad perversa. Una máscara grotesca que ya no transmite limpieza, la necesaria limpieza que se requiere para que el ánimo retorcido no deje salir el hedor de un espíritu corrompido.

El reflejo de la propia traición rezuma por los pliegues viscosos, carentes ya incluso de dignidad.
La pose permanece aún , por mera inercia. Pero el halo es inequívoco. Una simple mirada basta. Y es suficiente. Ya sí, es suficiente. Demoledoramente suficiente. A partir de ahora, todo son líneas rojas, sin final.

El espejo, siempre el espejo. Quiza por última vez.