Estoy hasta las narices de que los discapacitados (ahora se dice así, creo) me hagan a mí responsable de lidiar con sus carencias porque ellos tengan la ocurrencia de considerarse aptos para lo que no lo son.
Aprende a lidiar con tus limitaciones en vez de exigir que el mundo se adapte a ellas.
A veces echo de menos más naturaleza y menos "civilización". Desde luego, es una pena que sea más fácil gestionar la escasez que la abundancia.
viernes, 10 de mayo de 2024
Las carencias
sábado, 4 de mayo de 2024
Manuales de ayuda sadomasoquista
Cada vez hay más. Es cierto que los encuentro siempre iguales, desde el primero que pude leer, hace ya muchos, quizá demasiados años.
La sensación que me producen es la misma que leer a Paulo Coelho o Murakami. Queda un transfondo de manipulación argumentativa emocional, ya sea apelando a sentimientos o recuerdos, sin consistencia ninguna y sustentadas en un vacío sonrojante, que conduce a la idea de que estamos ante un sabio que nos podría transmitir los secretos arcanos de la existencia..... pero no te dice nada.
Pura autopromoción de quien escribe. Con la diferencia de que los insignes literatos buscan vender libros, y los caritativos juntaletras educadores de la esencia sadomasoquista se venden a si mismos. De modo similar a como lo hacen los fotógrafos o los otrora inconmensurables tutores.
Supongo que es la vieja historia de siempre, la de los vendedores del tónico milagroso o el bálsamo de fierabrás. Siempre hallan un incauto a mano. Se adaptan al medio, las redes en este caso, con el mecanismo de siempre.
Y al final, hacen caja. Qué fácil es separar a un tonto de su dinero, ¿verdad?
viernes, 3 de mayo de 2024
No busco sexo
Así, de sopetón, en la primera frase del perfil .
Así pues, supuse que la primera foto, con un cuerpo desnudo en la ducha y una corona jabonosa ocultando su sexo, tiene entre líneas algo que no consigo apreciar.
Claro que cuando en la siguiente puedo ver explícitamente sus genitales en evidente estado de excitación, definitivamente, hubo algo que se me escapó.
¿Será que no puedo captar la sutilidad que emana del lenguaje de una red social?
Por si acaso, tras leer la primera línea de los fetiches, decidí dejarlo de lado, pues lo siguiente es pedir cita al psiquiatra.
El sexo, ya se sabe
¡Un juego!
Un juego....no me lo puedo creer.....
¡UN JUEGO!
No es la ofrenda de algo trascendente, ni de la altura de un modo de vida o una elección vital.
Ni siquiera algo que enaltezca la esencia, el carácter, la personalidad....
No, se trata de algo lúdico, placentero, atractivo, casi ligero en su concepción.
No es un asunto de vida o muerte, es algo mucho más importante que todo eso.
Claro que me gusta también jugar.
¡Lo paso tan bien!
PD
Era mentira. Pretende trascender.
jueves, 28 de marzo de 2024
Suggest, ask, tell
I’m used to suggest. Mainly at the very first approach.
Once I feel confident enough, I move from suggest to tell.
Although my polite manners may make it look different, I always tell you, never ask.
And in return, on My Domain you are always expected to ask, never tell me.
Be sure to behave properly. As you are told to do.
domingo, 17 de marzo de 2024
Los bdsmeros engañan
Las apariencias engañan. Es normal. La semántica de aparentar está ligada a engañar, así que la expresión es un pleonasmo canónico.
A mayores, aparentar es parte de la religión laica que lo invade todo, una parte esencial de ese mentidero virtual que conforman las redes sociales, ámbito del cual este espacio forma parte.
Ergo, como red social, este escaparate engaña, y sus usuarios, aparentan y engañan. Como la mayoría se autotitulan lo que coloquialmente “bdsmeros”, podemos concluir que los “bdsmeros” engañan.
Es verdad. Lo que veo aquí son figuras aparentes con ínfulas de ser y mostrar lo que pretenden. Qué buena definíción para “bdsmero”.
Si alguien llegó hasta aquí, igual se pregunta a qué viene esta aparente disgresión (cuidado, que aparentar es polisémica). Es sencillo. En un primer momento iba a titular el escrito “El BDSM engaña”, pero caí en la cuenta que no es así. Al contrario, el BDSM, sobre todo si no tiene aditivos, no engaña. No, al contrario, te suele lanzar tu propia verdad a la cara (o una de tus caras, que por mucho que digan los mediocres limitados, es posible tener más de una). Y lo hace con dureza descarnada, sin endulzar la esencia.
Es por ello que el BDSM no engaña. Y los “bdsmeros”, sí.
Quizá por eso hay tanta apariencia y tan poca verdad. Verdad de la mía, por supuesto. Y de los que la desean como yo.
Como me dijo una mujer muy sabia en mis comienzos, “ de verdad, somos muy pocos”. Aún hoy, sigue teniendo razón.
lunes, 11 de marzo de 2024
Se me va la mano
Mira que soy un tipo templado. Tanto que hay quien me tiene por frío. Yo creo que no es para tanto, pero claro, si más de una te ve de esa manera, algo habrá.
Así que temple, y frialdad. También paciente, dicen.
Será verdad. Y si es así ¿cómo es posible que se pueda ir la mano? Desde luego, me encanta sacarla a pasear. No sé si más de la cuenta, pero desde luego, mucho. A veces, la tentación es inevitable, el estímulo es inevitable, el acto es inevitable. Y ocurre. Ocurre que los dedos acarician la suave piel del cuello. O el dorso de la mano recorre sin apenas rozar el contorno del cuerpo, el interior de los brazos desnudos, la curva de la cadera, el señuelo marcado de los pezones, en un intercambio de incitaciones, más que lascivas, perversas.
Aunque no es solo sutileza lo que anima el movimiento. En ocasiones el puño, casi crispado, agarra con fuerza el pelo. O trata de cerrarse sobre la garganta, apretando con intensidad mientras fijo inequívocamente la mirada, en preludio quizás a una bofetada que da aún más tono a las mejillas y humedad a los muslos.
Y ya, una vez abierta la mano, se escurre bajo la falda, obligando a separar las piernas, dibujando pliegues bañados en viscoso calor, hurgando a la vez en las hendiduras y los demonios, mezclando el frío de los ojos con el calor de la carne palpitante y el ardor de la mente doblegada.
Si, se me va la mano, sin que pueda hacer nada por evitarlo.
Pero esto, viendo cómo, a pesar de todo, sonríes, no puede ser pecado ¿verdad?