Al filo del mediodía, intuía que me tocaba esperar. Realmente, lo sabía, no podría llegar a tiempo, pero estos días de principio de verano son tan variables..... igual, pienso (o quiero pensar) el tráfico le echa una mano. Todo estaba listo, dispuesto. Desde el material, hasta el espíritu, pasando por el deseo, las órdenes concretas, el ambiente, un breve guión.....nada podría salir mal. Ese día, no. Ambos lo sabemos, ese es nuestro día, el día.
Pero no llega. Se suceden las llamadas en el teléfono, y los minutos en el reloj. Se ha vuelto a perder. Sensaciones encontradas, el tiempo es muy limitado, y se nos está escapando. Una prueba más para mi paciencia, esa con la que tanto le gusta jugar.
Finalmente, oigo pasos en el pasillo; sus pasos, los reconozco. Llaman a la puerta. Abro, y su boca, su mirada y su cuerpo empiezan a balbucir una excusa. Pero yo no la miro, aunque llega deliciosa, como siempre, emanando ese aroma de mujer especial que sólo ella parece tener. Percibo que ha desobedecido desafiantemente una indicación expresa. Estoy a punto de perder la paciencia. Dos faltas, casi deliberadas ambas, en nuestro día. Pero algo extraño me retiene. Y me hace actuar con calma, con tacto, analizando sus reacciones. Le hago notar su tardanza y su desobediencia, al tiempo que cierro secamente la puerta. Aunque por dentro estoy ardiendo, mi voz sale fría, dura, y noto el efecto inmediato en su cuerpo.
Se queda fuera toda su arrogancia, todo su desafío, y sale a flote una mirada asustada, una voz trémula, un cuerpo entregado. Se queda fuera todo lo que no va a necesitar. Lo veo en sus ojos. Y ella en los míos. Y se acaban las excusas y las justificaciones, los peros y los por qué. Comienza nuestro día. Desaparece el guión, lo previsto, lo pactado, y toma las riendas la intución, con un punto de control; es el fin de la historia. Y el principio de un nuevo tiempo. Lo que parecía empezar tan mal se convierte en el estado ideal.
Y avanza la tarde. Masticamos cada segundo, aunque pasan a velocidad de vértigo. Volando. Mientras , todo sucede con calma, en su momento adecuado. En la intensidad adecuada. Del modo adecuado. Con el sentimiento adecuado. Terminamos y nuestras caras, nuestros cuerpos, todo en nosotros, da fe de lo que acaba de ocurrir. La mezcla de plenitud y orgullo por lo que cada uno le ha dado al otro es embriagadora.
Entrega. Nada lo puede definir mejor
Quedan aún más tardes en el mes. Pero para los dos, no habrá nunca otra como esta.
Esa fue, para nuestro recuerdo, la última tarde de junio.
jueves, 2 de julio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
De vez en cuando la vida
De vez en cuando la vida, toma conmigo café, y está tan bonita que, da gusto verla
(Serrat)
Hay días que nacen plomizos, tan sólo son la continuación del anterior, que no me dejó nada agradable, o al menos, así lo tomé. Ni siquiera el amanecer logra borrar el poso de desazón que quedó de la jornada pasada. Parece que no hay estímulos, nada que invite a sonreír, al menos en un espacio temporal cercano. Me cuesta salir de la cama. Me cuesta salir de casa, y encaminarme a la oficina. Y cuando llego, me pregunto por que no me voy corriendo. Un día de esos. A lo mejor el día no tiene la culpa de nada, pero yo se la otorgo entera. Por existir.
Nada de lo que hice, hago y haré me satisface, ni sirve para nada. Ni sirvió ni servirá. Recibí una llamada, con una larga conversación que zanja una cuestión que me tenía preocupado, y establece de nuevo las bases de un deseo. Me dejo mimar en la hora de la comida, incluso me echo una siesta tranquila, pero la sensación de vació no desaparece del todo. Se que me quejo de balde, que en apariencia muchos se cambiarían por mi, pero...justo tuvo que tocarme a mi ser como soy.
Encima, se me escapó el tren, y me quedo 40 minutos esperando al siguiente. Claro que la culpa es del DIA, ¿cómo va a estar todo en mi cabeza?. Y vuelve a sonar el teléfono. Una llamada perdida, con discreción. La reconozco. ¡Vaya!....una buena amiga. Pero, así, de repente, es raro. La llamo y me da una noticia inesperada
“Estoy por fin embarazada”
No se si es ilusión, o que, pero parece que salió el sol según me lo dice. Incluso deja de hacer calor. La conversación es breve, pero la noto feliz. Y me traspasa su estado (de felicidad, claro). Parece que algo de lo que hice (mantener contacto con alguien encantador, que me dio todo su apoyo cuando lo necesité y que siempre tendrá el mío) tuvo sentido. Aunque sólo sea por este momento de felicidad compartida.
La tarde se me sigue presentando con un programa tan apretado como antes, pero ya no me parecen todas las actividades tan desagradables. Incluso la disfruto. Lo que hace una buena noticia. Pero me quedaba lo mejor. Repasando el correo, tras la cena, se me abre una ventana del messenger. Con el zumbido tan característico de su presentación. Inconfundible, es ella, por su modo de presentarse. Siempre saluda, aunque este ocupada con su cata vinos.......asunto que últimamente la tiene en un estado tan sutilmente delicioso, que no puedo menos que envidiarla en ocasiones. Aunque hoy, cosa extraordinaria, no se dedica a la enología. Me ha dedicado una frase en un lugar en el que compartimos presencia. Me dice que si lo he visto. La verdad, es que no. Entro de vez en cuando, pero sin mucho interés. Me pide que lo vea, y así lo hago.
La frase
“Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.”
Me quedo sin palabras. No se que decir. Lo encuentro precioso, incluso conmovedor. Por que, más que nada, no tenía la noción de haber hecho tanto por ella como se desprende de su dedicatoria. Pero es evidente que ella no lo siente así. Que lo que a mi me pareció poco o lo normal en una persona normal, ella lo ha recibido como algo valioso, cercano y útil. Así que el que me tocara justo a mi ser como soy no es tan malo.
Recordé una frase de una canción de los Smiths
“Por que doy parte de mi valioso tiempo a gente que no le importa si vivo o muero”
Ya se la respuesta
Por que ahora si les importa que este vivo.
Hoy ya amaneció con otro color.
(Serrat)
Hay días que nacen plomizos, tan sólo son la continuación del anterior, que no me dejó nada agradable, o al menos, así lo tomé. Ni siquiera el amanecer logra borrar el poso de desazón que quedó de la jornada pasada. Parece que no hay estímulos, nada que invite a sonreír, al menos en un espacio temporal cercano. Me cuesta salir de la cama. Me cuesta salir de casa, y encaminarme a la oficina. Y cuando llego, me pregunto por que no me voy corriendo. Un día de esos. A lo mejor el día no tiene la culpa de nada, pero yo se la otorgo entera. Por existir.
Nada de lo que hice, hago y haré me satisface, ni sirve para nada. Ni sirvió ni servirá. Recibí una llamada, con una larga conversación que zanja una cuestión que me tenía preocupado, y establece de nuevo las bases de un deseo. Me dejo mimar en la hora de la comida, incluso me echo una siesta tranquila, pero la sensación de vació no desaparece del todo. Se que me quejo de balde, que en apariencia muchos se cambiarían por mi, pero...justo tuvo que tocarme a mi ser como soy.
Encima, se me escapó el tren, y me quedo 40 minutos esperando al siguiente. Claro que la culpa es del DIA, ¿cómo va a estar todo en mi cabeza?. Y vuelve a sonar el teléfono. Una llamada perdida, con discreción. La reconozco. ¡Vaya!....una buena amiga. Pero, así, de repente, es raro. La llamo y me da una noticia inesperada
“Estoy por fin embarazada”
No se si es ilusión, o que, pero parece que salió el sol según me lo dice. Incluso deja de hacer calor. La conversación es breve, pero la noto feliz. Y me traspasa su estado (de felicidad, claro). Parece que algo de lo que hice (mantener contacto con alguien encantador, que me dio todo su apoyo cuando lo necesité y que siempre tendrá el mío) tuvo sentido. Aunque sólo sea por este momento de felicidad compartida.
La tarde se me sigue presentando con un programa tan apretado como antes, pero ya no me parecen todas las actividades tan desagradables. Incluso la disfruto. Lo que hace una buena noticia. Pero me quedaba lo mejor. Repasando el correo, tras la cena, se me abre una ventana del messenger. Con el zumbido tan característico de su presentación. Inconfundible, es ella, por su modo de presentarse. Siempre saluda, aunque este ocupada con su cata vinos.......asunto que últimamente la tiene en un estado tan sutilmente delicioso, que no puedo menos que envidiarla en ocasiones. Aunque hoy, cosa extraordinaria, no se dedica a la enología. Me ha dedicado una frase en un lugar en el que compartimos presencia. Me dice que si lo he visto. La verdad, es que no. Entro de vez en cuando, pero sin mucho interés. Me pide que lo vea, y así lo hago.
La frase
“Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.”
Me quedo sin palabras. No se que decir. Lo encuentro precioso, incluso conmovedor. Por que, más que nada, no tenía la noción de haber hecho tanto por ella como se desprende de su dedicatoria. Pero es evidente que ella no lo siente así. Que lo que a mi me pareció poco o lo normal en una persona normal, ella lo ha recibido como algo valioso, cercano y útil. Así que el que me tocara justo a mi ser como soy no es tan malo.
Recordé una frase de una canción de los Smiths
“Por que doy parte de mi valioso tiempo a gente que no le importa si vivo o muero”
Ya se la respuesta
Por que ahora si les importa que este vivo.
Hoy ya amaneció con otro color.
miércoles, 10 de junio de 2009
A felicidade
A felicidade é como a pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar
(Antonio Carlos Jobim)
No se puede explicar mejor.
Y no siempre sopla el viento
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar
(Antonio Carlos Jobim)
No se puede explicar mejor.
Y no siempre sopla el viento
jueves, 4 de junio de 2009
Contrastes
Esto fue lo que me dijo, después de un breve pero intenso desencuentro
"hoy,,,
te has comportado como quien eres,
has vuelto a despertar mis sentidos"
Parece tan poco, pero ¡significa tanto!
Después del dolor, supimos sacar lo mejor de lo peor
y ahora,
la amargura se volvio dulce,
y el frío, calor
lágrimas cayeron por sus mejillas,
y ahora,
sonrie al recordar el rastro que dejaron,
y vuelve a sentir.... esa emoción
"hoy,,,
te has comportado como quien eres,
has vuelto a despertar mis sentidos"
Parece tan poco, pero ¡significa tanto!
Después del dolor, supimos sacar lo mejor de lo peor
y ahora,
la amargura se volvio dulce,
y el frío, calor
lágrimas cayeron por sus mejillas,
y ahora,
sonrie al recordar el rastro que dejaron,
y vuelve a sentir.... esa emoción
lunes, 1 de junio de 2009
La oscuridad
La atracción por el misterio cesa cuando la razón desentraña lo que parecía insondable.
El desarrollo de una mente libre no necesita de estímulos oscuros para sentirse excitada.
Oscuridad y misterio son dos elementos ligados a la falta de conocimiento, y esto no es algo que me motive especialmente. Si lo hace el encontrar el camino hacia la luz. Que por cierto, no tiene por que ser luminoso. Es por ello que rechazo la exaltación de todo aquello que conduce a la superstición y al miedo.
Y doy mucho más a valor a aquellos que tienen la voluntad de transcender, vencen sus temores , y buscan la salida de la oscuridad. La oscuridad es el reino de lo mediocre y lo mezquino. Allá campea quien no se atreve a tocar su sueño. Quien no puede mostrar su verdadera cara por que se ve el cartón. Quien no está seguro de sus fuerzas, por que teme más fallar que actuar. Quien tiene el temor en su espíritu, por que es pequeño e inconsistente. Quien vive de las personalidades ajenas, como un vampiro, sin aportarles nada. Quien es incapaz de construir, por que no tuvo ni fuerzas ni valor para hacerse a si mismo. Quien no puede verse en el espejo.
¡Es tan cómoda la oscuridad! Pero el precio, negación, superstición, autocompasión y temor, es demasiado elevado.
Y en ella, no están los hombres que son dueños de su destino.
El desarrollo de una mente libre no necesita de estímulos oscuros para sentirse excitada.
Oscuridad y misterio son dos elementos ligados a la falta de conocimiento, y esto no es algo que me motive especialmente. Si lo hace el encontrar el camino hacia la luz. Que por cierto, no tiene por que ser luminoso. Es por ello que rechazo la exaltación de todo aquello que conduce a la superstición y al miedo.
Y doy mucho más a valor a aquellos que tienen la voluntad de transcender, vencen sus temores , y buscan la salida de la oscuridad. La oscuridad es el reino de lo mediocre y lo mezquino. Allá campea quien no se atreve a tocar su sueño. Quien no puede mostrar su verdadera cara por que se ve el cartón. Quien no está seguro de sus fuerzas, por que teme más fallar que actuar. Quien tiene el temor en su espíritu, por que es pequeño e inconsistente. Quien vive de las personalidades ajenas, como un vampiro, sin aportarles nada. Quien es incapaz de construir, por que no tuvo ni fuerzas ni valor para hacerse a si mismo. Quien no puede verse en el espejo.
¡Es tan cómoda la oscuridad! Pero el precio, negación, superstición, autocompasión y temor, es demasiado elevado.
Y en ella, no están los hombres que son dueños de su destino.
sábado, 30 de mayo de 2009
Tiempo
No quiero verlo, pero pasa
trato de ignorarlo, pero pasa
aparento que todo sigue igual
pero pasa.......
Un detalle que ya no importa
un gesto que ya no es nada
un esfuerzo que se hace notar
y antes no era nada
La imagen de un espejo
el espíritu sin consuelo
los recuerdos, el mañana
todo me dice que pasa
pasa, y no vuelve.
Y me quedo mirando
esperando,
y pasa..........
trato de ignorarlo, pero pasa
aparento que todo sigue igual
pero pasa.......
Un detalle que ya no importa
un gesto que ya no es nada
un esfuerzo que se hace notar
y antes no era nada
La imagen de un espejo
el espíritu sin consuelo
los recuerdos, el mañana
todo me dice que pasa
pasa, y no vuelve.
Y me quedo mirando
esperando,
y pasa..........
miércoles, 27 de mayo de 2009
Palabras especiales
Hay palabras que uso todos los días, que describen tareas y actos habituales o conocidos, y su significado común queda circunscrito a ese ámbito. Sin embargo, a veces se dan circunstancias inesperadas, o mi vida entra por caminos desconocidos, que me abren perspectivas y visiones que, en ocasiones, ni siquiera sospechaba que existieran. Y las visiones y experiencias me llevan a unos mundos que, aún intuyéndolos, y creyendo conocerlos, descubro que son mucho más ricos, profundos y complejos de lo que consideraba que eran. Es entonces cuando algunas de esas palabras, tan aparentemente iguales unas a otras, y sin nada particular en si mismas, se convierten en algo especial.
Entrega es una de ellas. Al 90% de la gente le hablas de entrega, y piensa en correos, el cartero y una carta o un paquete. Unos pocos, sobre todo si practican algún deporte o tienen una visión competitiva de la vida, podrán hablarte de una actitud a la hora de encarar una actividad, una competición, o simplemente, el juego. Otros pocos (muy pocos, ciertamente) irán más allá, y lo podrán vincular a algo consustancial a una relación amorosa, como algo que se establece entre los dos miembros de la relación o, en el caso menos favorecido, de uno para el otro miembro.
Todas ellas son acepciones de la palabra. He aquí lo que dice el diccionario
1. f. Puesta a disposición de alguien una cosa:
entrega de dinero, de mercancías.
2. Ceremonia durante la cual se otorgan premios o condecoraciones:
entrega de diplomas.
3. Dedicación de tiempo y esfuerzo a una actividad o labor:
su entrega al cuidado de los animales abandonados es total.
4. Cada uno de los cuadernos periódicos en que se divide y vende un libro publicado por partes, o cada libro o fascículo de una serie coleccionable:
novela por entregas.
5. Cantidad de cosas que se dan de una vez como parte de un todo mayor:
pagará en cuatro entregas mensuales.
Pero, transitando por uno de esos mundos, descubrí un significado que no cuadra con ninguna de las acepciones expuestas. Se habla de esa Entrega (sí, merece la mayúscula) como de algo sublime, un regalo precioso e invalorable, que todos los habitantes de ese mundo dicen conocer y en cierto modo disfrutar. Como alguien, ahora lo se, muy acertadamente me dijo, “el mejor regalo que puedes tener”. Y por tal tomé esa nueva acepción. Si alguien aún no lo captó, estoy hablando de la Entrega de las personas. Con esos mimbres (es decir acepciones conocidas y el nuevo conocimiento “teóricamente adquirido”) eché a andar. Y quise identificar alguna de mis experiencias en este mundo con esa Entrega. Incluso me permití (pobre optimista presuntuoso) el hablar sobre ella, e incluso entablar discusión y marcar pautas a alguien. Aunque seguía siendo una palabra más.
Alguien, de nuevo, se Entregó a mí. Y esa Entrega parecía ser como teóricamente conocía, y tantas veces leí y me contaron que era. Hasta que ocurrió: vi sus ojos, la lucha contra sus instintos, percibí su temblor, su tono de voz, sus maneras, su disposición, su docilidad, su confianza, su descaro sometido, la ausencia total del pensar en sí misma y su ofrecimiento incondicional. Y en ese momento, tome conciencia de lo que en realidad es la Entrega. Ya no es una palabra más. Ya es Ella.
Parafraseando a Cervantes....
Eso es la Entrega.
Quien lo probó, lo sabe.
Entrega es una de ellas. Al 90% de la gente le hablas de entrega, y piensa en correos, el cartero y una carta o un paquete. Unos pocos, sobre todo si practican algún deporte o tienen una visión competitiva de la vida, podrán hablarte de una actitud a la hora de encarar una actividad, una competición, o simplemente, el juego. Otros pocos (muy pocos, ciertamente) irán más allá, y lo podrán vincular a algo consustancial a una relación amorosa, como algo que se establece entre los dos miembros de la relación o, en el caso menos favorecido, de uno para el otro miembro.
Todas ellas son acepciones de la palabra. He aquí lo que dice el diccionario
1. f. Puesta a disposición de alguien una cosa:
entrega de dinero, de mercancías.
2. Ceremonia durante la cual se otorgan premios o condecoraciones:
entrega de diplomas.
3. Dedicación de tiempo y esfuerzo a una actividad o labor:
su entrega al cuidado de los animales abandonados es total.
4. Cada uno de los cuadernos periódicos en que se divide y vende un libro publicado por partes, o cada libro o fascículo de una serie coleccionable:
novela por entregas.
5. Cantidad de cosas que se dan de una vez como parte de un todo mayor:
pagará en cuatro entregas mensuales.
Pero, transitando por uno de esos mundos, descubrí un significado que no cuadra con ninguna de las acepciones expuestas. Se habla de esa Entrega (sí, merece la mayúscula) como de algo sublime, un regalo precioso e invalorable, que todos los habitantes de ese mundo dicen conocer y en cierto modo disfrutar. Como alguien, ahora lo se, muy acertadamente me dijo, “el mejor regalo que puedes tener”. Y por tal tomé esa nueva acepción. Si alguien aún no lo captó, estoy hablando de la Entrega de las personas. Con esos mimbres (es decir acepciones conocidas y el nuevo conocimiento “teóricamente adquirido”) eché a andar. Y quise identificar alguna de mis experiencias en este mundo con esa Entrega. Incluso me permití (pobre optimista presuntuoso) el hablar sobre ella, e incluso entablar discusión y marcar pautas a alguien. Aunque seguía siendo una palabra más.
Alguien, de nuevo, se Entregó a mí. Y esa Entrega parecía ser como teóricamente conocía, y tantas veces leí y me contaron que era. Hasta que ocurrió: vi sus ojos, la lucha contra sus instintos, percibí su temblor, su tono de voz, sus maneras, su disposición, su docilidad, su confianza, su descaro sometido, la ausencia total del pensar en sí misma y su ofrecimiento incondicional. Y en ese momento, tome conciencia de lo que en realidad es la Entrega. Ya no es una palabra más. Ya es Ella.
Parafraseando a Cervantes....
Eso es la Entrega.
Quien lo probó, lo sabe.
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